Tener claro el papel presente y futuro de Internet para el comercio no es lo mismo que conocer todas las posibilidades que la red ofrece a disposición de los e-commerce. El crecimiento de la compra-venta online es algo que no se puede ignorar: a pesar de que, de momento, el porcentaje de los españoles que compran por Internet sea inferior al de otros países europeos, según datos de la consultora PwC citados en el diario El País, en torno al 19% de los consumidores hace uso de las tiendas online, lo cual supone más población que cualquier ciudad española.


A pesar de esto, la cifra de negocio online no para de aumentar: el comercio electrónico ha ido incrementando su importancia de forma muy significativa, hasta el punto de superar los 5.400 millones de euros en el primer trimestre de 2016, un 21,5% más de facturación que en 2015 según la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), lo cual nos sitúa en un crecimiento sin frenos e imposible de ignorar de lo que hace unos años parecía algo remoto.


A la hora de consolidar un e-commerce y aumentar las ventas, se pueden llevar a cabo toda una buena serie de estrategias capaces de hacerte alcanzar tus objetivos online. Una de las opciones que puede plantearse un negocio es la de adherirse a un marketplace, siempre y cuando se sea consciente de las condiciones de este modelo de mercado, así como de las ventajas e inconvenientes que implican.



Lo primero de todo ¿qué es exactamente un marketplace? Expresado de forma sencilla, estaríamos hablando de una especie de centro comercial online en el que diversos negocios colocados bajo una marca paraguas (aunque manteniendo la marca propia) exponen sus productos para la venta al gran público. Los marketplaces son muy atractivos a ojos del consumidor, sobre todo en fechas tan orientadas a las compras masivas como las Navidades, ya que ofrecen la posibilidad de, o bien comprar productos de diverso tipo en una misma ubicación online, o bien de hacerse con determinados artículos o servicios de un ámbito concreto que también se hallen aglutinados en una misma plataforma virtual.


Para un ecommerce, integrarse en un marketplace puede marcar la diferencia, ya que tendrá a su alcance escaparate ya consolidado en el que poner sus productos al alcance de un gran número de consumidores.


Hay que tener en cuenta que hay diferentes tipos de marketplace; algunos son más generalistas y aglutinan una gran cantidad de productos, mientras que otros optan por especializarse y segmentar su mercado, ya sea con otras empresas como clientes (B2B - business to business) como directamente con consumidores (B2C - business to consumer). Por esta razón, y teniendo en cuenta tu tipo de negocio, valorarás una opción u otra. Algunos de los ejemplos más importantes de marketplace generalista serían Amazon o eBay, con miles de productos al alcance de una audiencia masiva; en cambio, como marketplaces especializados podemos mencionar ElTenedor (restauración) o Treatwell (belleza).


A la hora de sopesar sumarse a un marketplace hay que tener en consideración las ventajas que entraña. Es una muy buena manera de introducir un producto poco conocido y así descubrir cómo reacciona el mercado, tratando de venderlo minimizando los riesgos que implicaría realizar este test de forma autónoma. Luego están, por otro lado, las ventajas referentes a la logística y al ahorro de costes referentes a infraestructuras, así como el poder aprovecharse del posicionamiento de la marca bajo la que te amparas y disfrutar de las sinergias que surgen debido a la existencia de otros vendedores en el mismo lugar con productos relacionados.


Sin embargo, también hay que tener en cuenta las condiciones que se aceptan a la hora de formar parte de un marketplace, los cuales, obviamente, también adquieren beneficios al incorporar cada nuevo negocio. No existe un único modelo lucrativo, aunque buena parte de las veces el marketplace se queda con una comisión de cada venta que logre un e-commerce, así como también se establecen ciertas cuotas de ingreso, volumen o de permanencia. Eso sin contar con que el modelo de promoción de tu negocio queda sujeto a las condiciones marcadas por la plataforma a la que te añadas, y que estos son los que, en la mayor parte de las ocasiones, tienen fidelizado al cliente y es difícil dar a conocer tu propio ecommerce.


A pesar de que limitar tu libertad de promoción y reducir tus ganancias son las dos principales desventajas a la hora de sumarse a un marketplace, cada ecommerce debe valorar si las ventajas de entrar en un marketplace compensan estos aspectos. Por ejemplo, si estás dando tus primeros pasos como comercio online es probable que te interese descubrir cómo van a impactar tus productos en el mercado bajo el amparo de un marketplace. En cualquier caso, es una vía abierta y una oportunidad disponible para que un negocio pueda darse a conocer y alcanzar un mercado al que, por sus propios medios, le sería muy difícil llegar.

Publicado en: Marketing online

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